sábado, 19 de mayo de 2012

Reconocer, observar y tomar - (13/05/2012)


Por el pastor Osvaldo D'Emilio

Lectura: Deut. 1:21; Núm. 13:1-33; He. 12:1-2; Gen. 13: 14-18; Fil. 3: 13-16

La ilusión más grande del ser humano es encontrar la respuesta a sus problemas. El más grande deseo del creyente es poder recibir lo que la Biblia promete, pero lo que no queremos es realizar el esfuerzo que el proyecto demanda. No planificamos cómo realizar ese proyecto porque vemos más grande la dificultad que nuestra capacidad para enfrentar el problema. Cada dificultad demandará de nuestra parte una capacidad de crecimiento.

Hoy veremos lo que Dios desea de nosotros. Él nos demandará asumir una actitud de fe de nuestra parte, un esfuerzo espiritual de cada uno de nosotros, una capacidad constante física y emocional de no bajar los brazos ante la dificultad, un desafío personal de todos los días que debemos enfrentar.

Según lo que leemos, las personas que tomaron las palabras de los diez, murieron en el desierto, no entraron a la tierra prometida. Debemos cuidarnos de las voces negativas, ellas generan menos compromiso o esfuerzo. “Una persona negativa en cada desafío ve una dificultad, una persona positiva en cada dificultad ve un desafío”.


Escuchá el mensaje completo acá

En este mensaje encontraremos el desafío que Dios nos presenta para poder alcanzar aquello que Él tiene reservado para nosotros. Veamos, a través del mensaje, qué nos demanda Dios, cómo nos encontramos y qué es lo que espera Él de nosotros. El resultado será la diferencia de lo que ve Dios en nosotros, cómo nos vemos nosotros sin ver en Dios, y cuando ponemos nuestra mirada en Él.

Jehová te ha entregado (Núm. 14:24). Su decisión afectó a toda una generación. Lo que tenemos no nos lo dio el hombre. En muchos casos no valoramos aquello que nos ha sido dado. Debemos valorar lo que fue entregado por Dios. La promesa es para ti, una bendición completa, es tuya, toma posesión de ella. Eres dueño de una gran bendición.

Por qué no se ha tomado posesión. El Señor dice: “mira”, invita al creyente: “sube”, pero el cristiano ni mira ni sube, generalmente queremos lo que otros tienen.
Sube y toma posesión. Debemos empezar a caminar sin mirar lo que hace o no el otro. La bendición se busca, se cree y se recibe.

Tomar posesión. Si crees recibes, si recibes tienes, si tienes estás bendecido. Como Jehová ha dicho, así será. Él mantiene su promesa aún en el tiempo. Dios es fiel a la promesa, siempre ha querido bendecirle, jamás se ha olvidado de ti. Él le hizo una promesa a Abraham, animó a Josué y te quiere bendecir a ti. Pero cuidado, si dejamos pasar el tiempo, otros tomarán posesión.

No temas ni desmayes. Recibir demanda una valentía, pide como conviene, recibe como Dios quiere, y no como nosotros queremos.

No nos desanimemos, ello agota la fe, sin la fe no se recibe, si no recibes es porque temes y has desmayado.

La decisión y la valentía vencen el temor, la fe vence el desánimo, y tú y yo, con Cristo, venceremos y seremos bendecidos. Dios ve en nosotros mucho más de lo que nosotros vemos en Dios. Él confió tanto en su pueblo que por eso le delegó un emprendimiento tan importante, como tomar posesión de tierras que estaban reservadas para ellos.

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