sábado, 25 de agosto de 2012

Cimientos, construcción, habitantes - (29/07/2012)


Por el pastor Osvaldo D'Emilio
Lectura: 2 Corintios 5:17; 2 Pedro 5:10; Juan 15:5; 2 Tim 2:14-21

Una de las temáticas que vemos en estos tiempos es cómo superar los inconvenientes que se nos presentan a diario. Para eso nuestra nación enfrenta uno de los momentos más críticos: la deuda interna con el pueblo, como la deuda externa, con otros países, la situación social, la falta de seguridad, problemas con la educación, la falta de trabajo, los problemas de salud, transporte, rutas, entre otros.

Probablemente, nosotros no vemos soluciones inmediatas. Pensamos que los que están en eminencia tienen todas las respuestas, aún ellos también creen que es así.

Muchos creen que participando de una agrupación, pueden hacer algo. Vemos a la gente movilizada de un lado a otro. Sus mismos dirigentes creen que pueden avanzar en soluciones rápidas. En muchos casos van más allá de las ideas, a algunos los mueven intereses personales que los llevan a alcanzar algo que sólo el poder se los puede dar.

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En el mensaje de hoy vamos a ver cómo desarrollar nuestro vínculo con Dios. En muchos casos creemos que con venir a la iglesia, con ofrendar y diezmar, con cantar y adorar a Dios alcanza, pero Dios es mucho más y nos pide más para que comprendamos qué es lo que espera de nosotros.

 “Estar en Cristo” manifiesta mi posición, bases sólidas que nadie moverá. Muchos no saben “dónde están parados”. Las personas andan a la deriva, sin un rumbo específico. Lo vemos tanto en el sentido familiar como laboral. Los miedos los hacen débiles en sus decisiones al punto de lamentar las direcciones que toman sus vidas. El problema de algunos al venir a Cristo, es que no  abandonan las viejas cosas. Siguen con las mismas costumbres o maneras de ser que le perjudican más cada día, las amistades que los llevaban por mal camino, la forma de hablar que enfrentaba a las personas. Es como aquel que recibió un trasplante de corazón y le dice el médico “a partir de ahora tiene que vivir una vida más tranquila, cuidarse en las comidas, caminar tres veces por semana, tener un buen descanso, etc”. Pero al salir del consultorio del médico qué hace: sigue viviendo una vida más agitada, no se cuida en la comida, para el ejercicio no tiene tiempo, y para descansar menos todavía. Estar en Cristo, es estar fundamentado en su Amor. Somos nueva criatura, porque el Dios Creador de todas las cosas nos da una nueva oportunidad.

“Estar en Cristo” es Crecer y Desarrollarnos cada día. No puede ser que nos encontremos como cuando hemos llegado. La Palabra de Dios debe darnos crecimiento cada día. Dios nos sacó de toda oscuridad, nos “llamó a su Gloria…” para qué. Para que nos Perfeccione, Afirme, Fortalezca y Establezca. Debemos tener un desarrollo constante y eso se manifiesta a través de nuestro continuo interés en poner en práctica las cosas de Dios, así como que nuestro cambio sea evidente a los demás.

El “estar en Cristo” nos lleva a “permanecer dando frutos”. Nos habla de tener una continuidad en Jesús. Alimentarnos continuamente de Él. Seguir con consejos, ponerlos en práctica. El “dar frutos”, nos dice de compartir lo que Él ha hecho en nuestras vidas. Probablemente nosotros le hemos dado trabajo a Dios.  Seguramente la responsabilidad que tenemos, demandará también de esfuerzos. Pero el “permanecer” contantes tiene premio (Juan 15:7).

Nuestro “Estar en Cristo” manifiesta que en las manos del Dios creador, “como el barro en las manos del alfarero”, sacará lo mejor de nosotros. En la medida que le permitamos enseñarnos cada paso que debamos dar, podemos afirmarnos en Él cada día. Dios espera que podamos ser un canal de Bendición para quienes nos rodean y ven cambios en nuestras vidas (2 Timoteo 2:14-21).

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